12 de agosto

Nuestro siguiente destino se encuentra en la provincia de Trentino, junto a los Dolomitas. Aprovechamos el traslado y subimos bordeando el Lago de Garda (el único que nos quedaba pendiente) por su orilla occidental, con la idea de hacer alguna parada y visitar alguna localidad pintoresca. Aquí empezamos a encontrarnos con los problemas del turismo, circulación lenta y retenciones.

Para despejarnos y dejar que se aclare un poco la carretera, hacemos una parada en Gardone Riviera (Fasano), donde hay una playa en la que podemos disfrutar de baño y almuerzo bajo los árboles. Después de refrescarnos, continuamos con la idea de acercarnos a Tremosine Sul Garda, desde donde hemos leído que hay buenas vistas sobre el lago. Para llegar, y por error, cogemos la Strada della Forra, una carretera estrecha en la que en muchos tramos es imposible que puedan pasar dos vehículos, aunque la carretera en sí es espectacular, especialmente las gargantas.

Después de Tremosine, continuamos hacia Limone Sul Garda, uno de los pueblos más turísticos que hemos visitado. El encanto del pueblo se pierde en buena medida por la gran cantidad de gente que se agolpa allí. Aunque teníamos también previsto parar en Riva del Garda, al final decidimos continua hacia nuestro destino, Salorno, disfrutando de las vistas de los Dolomitas.