Después de la excursión en coche del día anterior, decidimos tomarnos el día de forma relajada. Dedicamos la mañana a recorrer la comarca donde está situado nuestro alojamiento, Valpolicella. Después de investigar un poco, decidimos visitar dos pueblos cercanos a nuestra ubicación, San Ambrosio (sin demasiado interés, salvo el del mercadillo que tenía el día que fuimos) y San Giorgio, en lo alto de una colina, con una iglesia románica muy interesante, por no hablar de la plaza del pueblo donde disfrutamos de una cerveza con vistas preciosas sobre la comarca.
Por la tarde tenemos una visita guiada contratada en Verona, donde visitamos el casco histórico, terminando en una plaza con vistas sobre el Ponte di Pietra. Acabamos el día de la mejor manera posible, eligiendo un buen sitio para cenar, cosa difícil en Verona si no tienes reserva. Il Grottino, pequeño pero con mucho encanto.
