El tren nos deja justo al lado del Castilllo Sforzesco, uno de los iconos de Milán, y de ahí nos dirigimos a la plaza del Duomo, que únicamente visitamos por fuera. La atención de nuestras hijas estaba más en las galerías Vittorio Emanuelle 😉
Para comer, dado que a nuestras hijas les encanta la comida asiática, nos dirigimos a Chinatown. Allí comemos en un restaurante para gente local que nos sorprende muy agradablemente (Xiao Hutong, via Paolo Sarpi).
